El aceite de orujo de oliva, el menos valorado entre los aceites de oliva, contiene una sustancia que podría ayudar a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovascularesPor ELENA PIÑEIROFecha de publicación: 29 de abril de 2008
Ajeno a la última crisis protagonizada por el aceite de girasol este fin de semana, después de que las autoridades sanitarias españolas alertaran de una partida contaminada con hidrocarburos procedente de Ucrania, el aceite de orujo de oliva, a pesar de ser considerado de menor calidad que el resto de aceites de oliva, comparte con ellos propiedades nutricionales que lo convierten en una fuente energética, aunque de menor valor organoléptico, también saludable. Además tiene un interés añadido, que es su precio económico, factor decisivo en la cesta de la compra de muchas familias.
Nutrientes cardiosaludables
El aceite de orujo no pierde su valor energético con el procesado al que es sometido para hacerlo apto para el consumo, aunque sí ve afectado negativamente su valor biológico. Los compuestos químicos del aceite de oliva pueden integrarse en dos grupos: fracción saponificable y fracción insaponificable. La primera está constituida por triglicéridos (esteres de ácidos grasos y glicerina) y ácidos grasos libres entre los que abunda el ácido monoinsaturado oleico, conocido por conferir a este aceite gran parte de sus propiedades protectoras frente a las enfermedades cardiovasculares. El ácido oleico se caracteriza por provocar una disminución del colesterol plasmático así como de los niveles de colesterol LDL (colesterol malo), de ahí su cualidad terapeútica en la hipercolesterolemia.
El procesado afecta negativamente el valor biológico del aceite de orujo. También están presentes, aunque en menor proporción, los ácidos poliinsaturados linoleico y linolénico, con una probada actividad antiaterogénica, al proteger de la aterosclerosis, dificultando la formación de la capa de ateroma (depósito de grasa) que puede llegar a obstruir las arterias.
En la fracción insaponificable se encuentran otras sustancias interesantes que suman sus efectos a los de los ácidos grasos insaturados, completando así un panel de sustancias beneficiosas que hacen del aceite de oliva un alimento cardiosaludable. Es el caso de los carotenoides, el tocoferol (vitamina E) y la clorofila (pigmento que da color verde a los vegetales), todos ellos con poder antioxidante; los beta-sitosteroles, compuestos que interfieren competitivamente en la absorción del colesterol en el intestino o los compuestos fenólicos que confieren est
abilidad al aceite para que no se oxide.No obstante, la concentración de estos compuestos se reduce notablemente en su mayor parte con los procesos de refinado. Por eso el aceite de orujo, aunque no pierde su valor energético con el procesado al que es sometido para hacerlo apto para el consumo, sí que ve afectado negativamente su valor biológico.
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